dimarts, 12 de febrer de 2019

¿Estarías dispuesto a enseñar tu DNI para ver porno en internet?

El gobierno del Reino Unido ha acordado instaurar el siguiente abril una ley que va a cambiar las reglas del consumo pornográfico en internet y con sitios como https://www.camporno.es/webcams-amateur

Esos viejos tiempos en que los adolescentes fanaticos del porno debían transitar los arduos caminos de la prohibición y de la vergüenza para adquirir una mísera revista pornográfica están próximo de resucitar. O por lo menos en el Reino Unido, donde las fuerzas reglas han acordado instaurar el siguiente abril una ley que va a cambiar las reglas del consumo pornográfico en internet: quien desee echar el rato observando un misionero, un inverse gangbang o algún otra escena sexual en alguna página porno deberá acreditar su mayoría de edad utilizando su DNI o comprando tarjetas de autorización en tiendas físicas.

La medida, gusto Orwell en nuestros paladares millennials y centennials familiarizados a catar porno con la simplicidad con la que saboreamos aceitunas de el frigorífico, tiene buenas intenciones: socorrer de la pornosexualidad que envenena nuestras generaciones. España, entre otras cosas, ocupa la 13º posición en el top de países que más porno online consumen, según datos de Pornhub. Y del total de masturbadores y masturbadoras adictos al porno de nuestro estado, hasta un 38% son adolescentes de entre los 25 y los 34 años. Con distingue, los más pornfriendly del país y paginas como https://www.camporno.es/webcams-transexuales. Y sí, nos está pasando factura.

Por eso para impedir que los jovenes prueben las mieles del porno y vean maltrechas sus expectativas sexuales, el gobierno de Inglaterra ha ordenado a la British Board of Film Clasification, responsable de censurar pelis y videojuegos, regular el ingreso a webs cuyo contenido porno pase el 30%. Por el momento no bastará con el ridículo trámite de ofrecerle 'sí' cuando la página te pregunta si eres más grande de edad. Va a existir que pasar, como nuestros padres, por los arduos caminos de la prohibición y la vergüenza: vincular tu DNI al visionado o pedirle cara a cara a un ligado la tarjeta de autorización.

Las pretenciones son buenas, pero las formas no. Antes que nada, porque piensa una violación de la intimidad de los individuos. Hasta pronto calma, hasta pronto privacidad. En segundo lugar, porque podría motivar a los inferiores a buscar fuentes elecciones ilegales para entrar a ese contenido, como comprarle las tarjetas de verificación a mayores por costos superiores. Y tercero, y más relevante, porque las medidas encaminadas a asegurar la salud sexual juvenil deberían venir por otro lado: educación, educación, educación y más educación sexual en las instituciones institucionales. Menos prohibir. Más asesorar.